TonleSap

Camboya: Kampong Chhnang, navegando por el Tonle Sap 2


Nos levantamos prontito, pagamos el hotel y salimos a desayunar al bar de enfrente donde habíamos comido bien el día anterior, donde la señora nos trajo el desayuno, aunque de manera bastante lenta así que tuvimos casi que salir corriendo a por el bus, aunque está pegada la “estación” y podíamos echar un ojo si venía el bus, que hoy tenemos que visitar algún pueblo auténtico del enorme Tonle Sap.

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Cuando llegó, nos montamos en él y de nuevo la misma situación que el día anterior, éramos los únicos turistas y todos miraban extrañados. Y comenzó el show del bus, karaokes, videoclips extrañísimos, paradas a echar gasolina, enfados entre la gente pues nadie estaba sentado en el sitio que le tocaba, amiguetes que subía el conductor y que luego iban rotando de asiento, gente a la que acercaba a sus casas desviándose de la ruta, paradas en las que se subían vendedoras al bus, paradas para comer y comprar comida donde el producto estrella eran las pipas camboyanas, es decir, los saltamontes… vamos, lo típico de un auténtico viaje camboyano.

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Poco después de 4 horas, el simpático conductor nos avisó cuando pasamos por Kampong Chhnang, nuestro destino, y todos los camboyanos nos miraron con los ojos como platos 😯 alucinando de que nos parásemos en aquel lugar perdido, donde además fuimos los únicos en bajar.

Kampong Chhnang

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Andamos un poquito hasta llegar al Hotel Suvann Phum (no había ni tuktuks por allí) y pedimos una habitación doble, que nos dejaron por 15$. La habitación es muy grande, los techos son como de 3 metros, muy señorial, no pintaba mal ya que es el mejor hotel del pueblo.

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Tonle Sap

Salimos para ir a nuestro objetivo, navegar por el Tonle Sap y ver un auténtico pueblo flotante y no los timos de “poblados” cercanos a Angkor. Habíamos descubierto éste sitio navegando por internet, y es un lugar sin turistas, prácticamente nadie suele parar por allí, pues lo hacen en otros pueblos flotantes más cerca de Siem Reap o Battambang, pero por ello son mucho más turísticos y poco reales. Salimos en busca de tuktuk y como por allí no había nadie el empleado del hotel llamó a uno.

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Mientras esparábamos nos dimos cuenta del calor tan exagerado que hacía, estábamos a 45º y a pleno sol. Entre que decidíamos si volvíamos a la habitación y esperábamos un rato o seguíamos el plan, apareció el tuktukero y quedamos que por 4$ nos llevaría hasta los poblados flotantes del Tonle Sap y luego dábamos una vuelta por aquellos lugares hasta dejarnos en el centro a la vuelta. Y allí que fuimos.

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Phoum Kandal

Es un poblado donde todos sus habitantes son vietnamitas, en el corazón de Camboya. Se quedaron un poco perplejos de ver turistas por allí, más aún en esta época del año cuando no ha comenzado el monzón. Negociamos con una chica vietnamita que nos llevara en su barca de madera a remo, durante 1 hora, los 2 por 16$. Tampoco regateamos demasiado, ya que empezó pidiendo 20, pero como tenía apuntado que en otros poblados como en Chong Kneas solían cobrarte 20$ por persona nos pareció bien.

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Bajamos con una botella grande de agua que nos vendieron por 0,60$ (gracias que compramos esa botella!!) y nos subimos a la inestable barquita. Y allí vimos que casi no se veía el agua!! Solo se veían plantas, ¡¡aquello era un mar verde!!

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Salir con la barquita desde la zona de tierra hasta el centro del lago supuso un gran esfuerzo a nuestra barquera vietnamita, pero conseguimos atravesar ese mar verde que nos dejaba una imagen inolvidable, para comenzar a surcar el agua marrón del Tonle Sap.

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El Tonle Sap en la época seca es “pequeño”, con algo menos de 3 mil kilómetros cuadrados. Pero con la llegada del monzón, cambia el sentido del río Mekong y comienza a llenarse rápidamente hasta llegar a ocupar unos 25 mil kilómetros cuadrados. Y este año, aún siendo finales de Mayo, el monzón no había aparecido, se ha retrasado, por ello se veía tantas plantas verdes y las casas más agrupadas.

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Avanzamos lentamente en esa barquita que se iba moviendo de un lado a otro mientras disfrutamos muchísimo de aquellas vistas, de lo profundo del lago, ya que las plantas están arriba pero flotan, y cubre una barbaridad.

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Lo único malo, el calor que pasamos, a eso de las 3 de la tarde a 45º en medio del lago. Si no hubiera sido por la botella de agua helada que nos íbamos echando literalmente por la cabeza y calándonos con ella cada 2 minutos, hubiese sido capaz hasta de tirarme al lago marrón para refrescarme. Lo único que a saber lo que habría por allí abajo..

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El lugar es un auténtico pueblo, aunque en lugar de las calles y caminos, hay agua. Allí se hace toda la vida. En sus casas juegan, cocinan, comen, trabajan, estudian.. y se mueven en barca a todos los sitios, de casa en casa, a la escuela flotante, a la tienda flotante, a pescar… allí viven con todo.

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Fue un acierto elegir este poblado pues absolutamente nadie vino a vendernos nada ni ofrecernos bebidas, souvenirs o compras como en otros poblados. Nosotros paseamos tranquilamente y cuando nos veían pasar junto a ellos, se sorprendían, algunos saludaban y seguían con sus cosas. Exactamente su vida diaria, no mostrando una cosa al turista que no son ni aprovechándose de ello.

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Después de unos 40 minutos donde recorrimos la zona, pusimos rumbo de vuelta y antes de entrar en la zona más verde y cercana a tierra donde tanto nos costó salir, un amiguete de nuestra barquera nos enganchó en su barca de madera con motor y nos acercó sin problemas.

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Pisamos tierra, nos despedimos de la vietnamita que no hablaba mucho, principalmente porque no tenía casi nada de idea de inglés, y volvimos a subirnos en el tuk tuk del simpático conductor camboyano.

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Nos llevó por las zonas cercanas del Tonle Sap, viendo los alrededores del lago, sus poblados y sus gentes, recibiendo siempre los saludos y sonrisas de todos los niños camboyanos cuando pasábamos cerca.

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Continuamos viendo los poblados donde se nota bastante la pobreza y la Camboya rural y auténtica, muy lejos de lo que se ve en Siem Reap. Aún así, en el único sitio de toda Camboya donde nos han pedido dinero y han sido pesados para que compremos algo o continuamente intentando vender algo fue en Siem Reap, en el resto nadie nos vino a vendernos nada ni ningún niño pidiendo, son los estragos del turismo a gran escala.

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Recorrimos aquellas zonas de Kampong Chhnang y nos acercamos más al centro, a su mercado y finalmente de vuelta al hotel, a pegarnos una buena ducha después del increíble calor que habíamos pasado en la barca.

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Descansamos en el hotel y bajamos a cenar al restaurante. Las niñas del hotel muy simpáticas, nos atendieron y trajeron una comida muy rica a buen precio, 2 platos, 1 cerveza y 1 cocacola por 6,5$. Y a mitad de cena pudimos disfrutar de otra aventura asiática. Comenzó a llover, como se estaba acostumbrando últimamente (y que no estaba nada mal por cierto que lloviese sobre las 7-8 de la tarde y durante el día estuviese perfecto, bueno demasiado calor y sol, pero ni una gota de lluvia). Pero no a llover. Si no a llover, llover, llover y llover, todo ello a la vez. Caía más agua que si echasen cubos enormes de agua desde el tejado. Tanto sonaban los truenos, tanto se iluminaba por los rayos y tanto llovía, que en cosa de 5 minutos se empezó a inundar el restaurante.. ¡¡pero si estaba la puerta cerrada!!

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Daba igual, entraba el agua por laterales y por donde fuera, nosotros con los pies en alto terminando de cenar pues ya cubría el agua debajo nuestro y las niñas del restaurante con cubos y fregonas y hasta con ollas sacando agua del local.. increíble!! Pero como habíamos visto estos días, no solía durar mucho y a los 20 minutos comenzó a llover muy poquito y al nada parar, momento que aprovechamos para subir a la habitación, ya que había que salir afuera para entrar por la puerta de recepción, y vimos como cubría hasta las zapatillas el agua..

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Menudo día mas increíble lleno de aventuras camboyanas habíamos pasado. Contento con ello y cansados nos fuimos a dormir, habiendo comprado el billete de bus para Phnom Penh con los del propio hotel por 10$ los 2 con una compañía rara que no la habíamos leído nunca. El empleado nos dijo que algo antes de las 9 estuviéramos en la puerta del hotel, ya veríamos el día siguiente si habría bus o no..

Haz clic aquí para ver nuestra siguiente etapa: “Camboya: Phnom Penh, las atrocidades de los Jemeres Rojos”.

Haz clic aquí para ver nuestra anterior etapa: “Camboya: Battambang, cómo ir, recorrido a pie y Tren de Bambú”.

Haz clic aquí para ver todas nuestras fotos del día navegando por el Tonle Sap.

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2 ideas sobre “Camboya: Kampong Chhnang, navegando por el Tonle Sap