Chiang Mai elefante

Chiang Mai Woody Elephant, maravillosa aventura entre elefantes


Hoy nos levantamos para otra de las cosas que más ganas teníamos en este viaje, visitar el campamento de elefantes. Habíamos reservado con Chiang Mai Woody Elephant una semana antes de volar hacia Bangkok y nos habían escrito diciendo que pasarían a recogernos sobre las 8:30-9:00 a nuestra guesthouse.

Aprovechamos antes para ir al 7eleven para comprarnos nuestro desayuno y comérnoslo tranquilamente en las mesas y asientos del top garden mientras esperábamos. Y a las 9 en punto pasó una furgoneta, aunque fue extraño que estuviera vacía..

Aquello no pintaba muy bien, el conductor parecía chino y era muy antipático, ni saludó ni nada y la chica (que era un ladyboy) no paraba de hablar contándonos cosas a toda pastilla que no entendíamos ni la mitad. Después de un rato nos dimos cuenta que nos estaba ofreciendo 2 posibilidades, una que era irnos a un sitio con un elefante grande y 2 pequeños para nosotros solos, sin nadie más y por el mismo precio. Ésto era algo nuevo y era maravilloso, increíble, muchísimo mejor, personal, etc.. según ella. Pero nosotros habíamos elegido Woody por los comentarios y fotos de la gente sobre el campamento en grupo, no sabíamos nada de estar solos en otro sitio y aunque quizás esté igual de bien o incluso mejor, nosotros dijimos que no que preferimos lo que habíamos leído y a lo que veníamos, ya que si fuese poco dinero podíamos probar, pero así no era plan. Se llevó una gran desilusión (el interés tan excesivo fue otra de las cosas que nos hizo decir que no), llamó por teléfono y enseguida paró en una gasolinera donde nos dijo que nos bajáramos y allí estaba otra furgoneta igual, ésta vez sí llena de gente y con unos conductores muy simpáticos (y “colgaos”). Esto ya era lo que esperábamos y no lo otro que parecía que nos iban a llevar a quitar los órganos..

Chiang Mai

Con nuestro conductor y el rastafari de Jay pusimos rumbo a las montañas donde está el campamento, a unos 50 minutos del centro. Por el camino pasó otra de esas cosas que sólo puede pasarte por estos países. De repente pasa una moto dándoles las luces, frenamos, un señor nos hace unas indicaciones y nos metemos bruscamente hacia la montaña por un camino saliéndonos de la carretera principal. Pasamos justo por encima de la carretera y vemos un control policial, el cual conseguimos saltarnos y volver a la carretera unos kilómetros más tarde.. aventuras tailandesas 😆 . No se si lo hicieron por el tema del golpe de estado ya que estaban deteniendo a ciertas personas contrarias e igual está fichado o por el tema de los elefantes, que nos contaba después que se ha jugado muchas veces la vida por ir a liberar elefantes de otros lugares donde los oprimían..

Chiang Mai

Y llegamos! Nos bajamos de la furgoneta, nos presentamos, el grupo estaba formado todo por franceses, 2 chicas brasileñas pero que iban a estar medio día tan sólo por lo que comenzaron antes y lo hicieron por su cuenta y nosotros 2. Nos pusimos la ropa que nos dan allí y fuimos a conocer a los elefantes!!

Chiang Mai

Nos los presentaron, les dimos plátanos de comer, hojas de bambú, les acariciamos por primera vez y charlamos un rato sobre ellos.

Después subimos de nuevo al albergue donde nos enseñaron las órdenes para que los elefantes nos hagan caso. Fuimos aprendiendo una a una y luego practicando entre todos para recordarlas.. “Yo Khaaa”, “Suuum”, “Paaaaaii”, “Baaaaau”… y bajamos con los elefantes a practicar algunas de ellas, como las de subir y bajar del elefante y las de girar a la derecha y a la izquierda. Muy divertido.

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Después de ésto, subimos al albergue donde nos tenían preparada la comida. Arroz, pollo al curry, unas especie de tortillas francesas, piña, agua.. Comimos, charlamos, nos contó J muchas aventuras, como cuidan a los elefantes, la cantidad que comen, el cuidado que hay que tener, lo mal que los tratan en otros sitios donde les esclavizan para que hagan música, bailes a base de maltratos, etc.

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Pagamos los 4800b por los 2 y bajamos de nuevo a por los elefantes, donde conocimos a Woody, que ese día no podía estar con nosotros en el paseo porque tenía mucho lío pero estuvo un rato charlando con nosotros contándonos cosas y vino también al final, recogimos las cacas de elefante que ni huelen ni manchan, son como paja, y nos fueron sorteando elefantes para cada 2.

A nosotros nos tocó Kamoon, un elefante bastante grande y mayor que hacía caso omiso a absolutamente todas las normas aprendidas..

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Y comenzó el paseo. En la primera parte me puse yo en la parte de delante con Clau detrás. Yo llevaba la cámara de fotos, otros llevaban cámaras de vídeo, algunas de ellas sumergibles para cuando llegáramos al agua y algunas atadas a la cabeza para que no molestasen. De todas formas te hacen bastantes fotos que luego cuelgan en su página web, a nosotros nos hicieron casi 400 fotos así que la cámara es ideal para antes del paseo con los elefantes pero después no es muy necesaria.

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La primera parte del camino son unos 15-20 minutos subiendo por las montañas y atravesando un poquito de selva con ese maravilloso color verde, subidos encima de los elefantes que cada 2 por 3 se entretenían comiendo y cortando ramas de cualquier sitio.

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Seguimos el grupo en fila todo lo que podíamos y a pesar del calor del momento íbamos disfrutando de la nueva experiencia. Y subimos y bajamos por aquellos caminos leentamente.

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En un punto, nos paramos, bajamos de los elefantes y nos sentamos con J, que nos contó múltiples aventuras más y cosas sobre los elefantes, todo el cuidado que conlleva, como alimentarlos y demás, mientras comíamos unas frutas extrañas de los árboles.

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A la vez, cada mahut, cuidador de su elefante estuvo haciendo una serie de ejercicios con él, limpiándolos y dándoles de comer, pues no quieren que el paseo sea largo ni perjudicial para ellos y por eso no están mas de 20 minutos seguidos.

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Y nos volvimos a montar, esta vez al revés, a mí me tocó atrás y comenzamos el descenso, que parecía que íbamos a salir volando del elefante pero realmente se sujetan bien y no hay ningún problema y nos acercamos al río, donde empezaron a saltar gotas de agua hacia nosotros y también barro.

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Y después de pasar por el río, bastante llenitos de barro y agua, dejamos todas las cosas para.. meternos en el pequeño estanque!!
Esta es sin duda la parte más divertida, te dan un estropajo y te metes en el agua con ellos y a rascar y rascar, no veas lo que les gusta a los elefantes el agua y que los limpies!!!

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Los mahuts y J se encargaron de que no nos quedáramos secos, siempre mojándonos o haciendonos alguna broma, muy simpáticos, pero para simpatía y agua, los elefantes!! Nos subimos a ellos y nos calaron completamente!! Madre mía, el agua que nos echaban por la trompa era como si cayeran varios cubos enteros de agua, menudas risas!! 😆

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Salimos del estanque totalmente calados, pero aquello no había terminado, ahora nos montamos en los elefantes para meternos en el lago enfrente del albergue, lago que cubre bastante por cierto, y según entrábamos veíamos cómo cada vez iba cubriendo más y más, hasta parecer que estabas flotando en el agua con el elefante totalmente hundido, y algunos elefantes además se agachaban y algunos acaban nadando solos detrás del elefante por el lago, otro gran momento con muchas risas.

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Después de estos grandes momentos salimos y juntaron a todos los elefantes y nos hicimos muchas fotos con ellos. Individuales, subidos encima, colgándonos en plan columpio, besando al elefante, por parejas y en grupo. Fue una grandísima aventura!! Y recomiendo el campamento de Woody, lo que se ve y lo que cuentan tratan muy bien a los elefantes, son unos enamorados de estos animales y son muy simpáticos, nos divertimos con sus batallitas, aunque de repetir ahora, iríamos a los nuevos campamentos que hay donde recogen elefantes torturados y les cuidan sin aprender tantas normas “civilizadas” (como jugar, llevarte, comportarse muy bien…).

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Totalmente calados, recogimos las cosas y nos duchamos en las duchas que tiene el albergue, nos cambiamos y al poco pusimos rumbo de nuevo en la furgoneta hacia Chiang Mai, donde nos dejaron el puerta de nuestro albergue a eso de las 6 de la tarde.

Antes de subir pasamos a ver a la viejecita que tenía nuestra ropa lavada y planchada en una bolsita, muy simpática ella haciendo reverencias siempre y subimos a descansar un rato a la habitación.

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Nos tocó cambiar de habitación, las 2 primeras noches la pasamos en la suite (a 750b la noche) y ésta última nos tocaba pasarla en la habitación standar con ventilador pero sin aire (390b la noche). Nosotros queríamos estar en la standar con aire (550b) o la deluxe (650b), pero como siempre, el top garden está prácticamente lleno y lo único libre en nuestras fechas era lo que cogimos.

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Y salimos a pasear por Chiang Mai, nuestros últimos paseos por una ciudad maravillosa, muy acogedora y con cientos de cosas por hacer. Cambiamos 300€ para las playas en el centro en el sitio que mejor cambio nos dio de toda Tailandia, cenamos (400b) y según salimos comenzó la tormenta monzónica, esa que siempre solía caer entre las 7-9 de la tarde allí estaba y esta vez nos pilló en mal momento. Esperamos un rato en una acera bajo un tejadillo y veíamos como subía el agua en cuestión de minutos. En 5 minutos.. el agua ya llegaba a la acera!! La gente que pisaba corriendo le cubría todo el pie hasta el tobillo, los tuktuks parecía que navegaban.. así unos 15 minutos, y cuando comenzó a disminuir echamos una carrera al albergue, al que llegamos en 5 minutos algo mojados, pero con el calorcito que siempre hace no fue ningún problema.

Y se acabó un día genial, con la alegría de los días vividos en Chiang mai y con la pena de tener que irnos al día siguiente por la mañana, pero ya teníamos el avión cogido hacia Samui, si no nos hubiéramos quedado más tiempo allí. ¡Hasta siempre Chiang Mai!

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