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Unavidadeviaje

LISBOA: Belem y noche en Barrio Alto.

Belem

Nuestro tercer día en Portugal y además, era el cumpleaños de Clau, por lo que nos levantamos tranquilamente y nos tomamos un buen desayuno con sus correspondiente cumpleaños feliz y regalitos.

Y después, salimos de casa para ir hacia Belem. El tranvía que va, es el 15 y sale desde la Plaza de Figueira que es la que está al lado del Rossio y la siguiente parada es Cais do Sodré en la Plaza de Comercio. A menos que estéis en una época con poco turismo, ir a la Plaza de Figueira porque si lo intentáis coger en Cais do Sodre lo más probable es que esperéis y esperéis sin poderos subir.

 Lisboa

Cuando llegamos a la Plaza de Figueira, buscamos en los carteles de las paradas el número del 15 que además indica que va a Belem, y vimos una enoooooorme cola esperando y allí nos pusimos, pensando que sería imposible entrar. Pero una vez llegó el tranvía que es de los nuevos y bastante largo, entramos todos empujándonos, ni movernos podíamos, casi que unos encima de otros. Claro que cuando llegamos a la parada de Cais y vimos una cola aún mayor que la nuestra, el del tranvía ni siquiera paró a coger gente. El trayecto es pequeño, de unos 20 minutos, aunque de pie y medio a la pata coja con gente por todos los sitios es algo más incómodo, pero se llega por fin a Belem.

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También es importante saber que en Belem hay varias paradas, la primera es ideal si vas a ver el Museo de la Electricidad, la segunda es la del Monasterio de los Jerónimos, la tercera una intermedia y la cuarta parada está cerca de la Torre.

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Nosotros nos bajamos en la 2ª para poder ir lo primero a visitar el Monasterio de los Jerónimos y aquí hay que estar avispado. Según salimos del tranvía, pusimos rumbo directos bastante rápido hacia la cola del monasterio. Es decir, nadie del tranvía se puso delante nuestro, por lo que estábamos más o menos a mitad de la cola de la foto de arriba, más hacia la entrada que hacía el final, pero los que fueron tranquilamente se iban poniendo detrás y enseguida se montó una cola enorme, por lo que el ir un minuto rápido a la cola nos ahorró al menos media hora de espera. 😈

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De todas maneras, la cola iba avanzando “rápida”, así que en 20-30 minutos entramos. La entrada son 10€, pero los domingos es gratis. Muchísima gente va a Belem, pero supongo que los domingos va más aún al ser el monasterio gratis y además estar los lunes cerrado.

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Sobre el monasterio, poco que decir, es un IMPRESCINDIBLE. Patrimonio de la Humanidad, construido a finales del siglo XVI, con un claustro maravilloso, un lugar para admirar y hacer fotos y más fotos.

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Al lado del Monasterio se encuentra el Museo nacional de Arqueología. Teníamos intención de ir, pero habíamos salido tarde, en el monasterio habíamos estado bastante tiempo, aún nos quedaban un par de visitas imprescindibles y queríamos darnos un baño por la tarde en la playa, aunque en el cielo había cada vez más nubes y no sabríamos si al final llovería, pero por si acaso, salimos del monasterio y cruzamos la calle en dirección al Monumento a los Descubrimientos.

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En la calle que va hacia el monumento había una especie de mercadillo-rastro que estaba animado y después de ello y paralelo al río se llega a unas escaleras donde se cruza por un paso subterráneo la ancha carretera y se llega al monumento.

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Mide 52 metros de altura y se construyó en 1960 para conmemorar el aniversario de Henrique el Navegante, descubridor de Madeira, Las Azores y Cabo Verde. Además, en el suelo hay un mosaico de mármol con la Rosa de los Vientos. También se puede subir arriba para tener buenas vistas, pagando creo recordar que unos 3€, aunque nosotros no lo hicimos.

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Lo que sí hicimos fue andar desde el monumento hacia la izquierda paralelos al Tajo y desde allí tener unas vistas geniales al Puente 25 de Abril. Nos hicimos un montón de fotos pues estábamos solos, había sitios para poder poner la cámara, un fondo precioso y alejados de la multitud.

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Desde allí, y muertos de hambre porque ya era más de la una y media pusimos rumbo a la Torre de Belem. Parecía que estaba más cerca pero son unos cuantos minutos andando que en ese momento además estaba pegando un buen calor y ya teníamos los pies cansados y con el estómago rugiendo y se nos hicieron algo largos. Decir que igual que por los demás barrios de Lisboa hay cientos de restaurantes, bares, puestos de comida.. por esta zona no había nada. Sólo vimos un restaurante pegado al Tajo que tenía pinta de no ser barato.

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Y por fin llegamos a la Torre de Belem, otro imprescindible en Lisboa. También del Siglo XVI sirvió para la defensa de la ciudad y más tarde se convirtió en aduana y faro.

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Allí por supuesto que había muchísima gente. Una opción es entrar por 5€ y otra es sentarte enfrente, en las escaleras que hay para descansar y contemplarla tranquilamente. Dado que nosotros estábamos cansados, que hacía calorcete, que la cola era descomunal y que ya debéis saber que no somos muy de entrar en sitios sino de patear y ver más por fuera, pues nos sentamos y descansamos un buen rato.

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Había también mucha gente allí sentada, pero descansamos un rato y cuando nuestro estómago no dejaba de gritar cruzamos la carretera, esta vez por un puente elevado y fuimos dirección a los Jerónimos esperando encontrar algún sitio para comer de camino, pero no vimos nada.

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Así que al final, andando que andando volvimos a los Jerónimos y allí enfrente está la famosísima Confeitaria de Belém con sus riquísimos pasteles y otra cola infinita. ¿Y ahora que hacemos? ¿Buscamos algún sitio para comer que en esta zona sí que parece que habría lugares para comer y luego volvemos a por los pasteles o hacemos la cola ahora? Y mientras debatíamos vimos un cartel de McDonalds y los dos directos que fuimos. Ya se sabe que no hay viaje sin una visita al McDonalds, y siendo más de las 3 de la tarde y con tanta hambre entramos casi corriendo 😆 .

Lo malo fue cuando vimos la cola que había, parece que ese día estaba media Europa en Belem 👿 , así que tardamos casi otra media hora en por fin poder llenar el estómago.

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Cuando salimos dudamos de si ir o no a la playa, pero como ya era tarde y el día estaba nublado tirando a feo decidimos mejor ir tranquilamente hacia casa (en cuanto tomamos esa decisión desaparecieron todas las nubes y salio un sol inmenso), cambiarnos y después salir a cenar y tomar algo por el Barrio alto para celebrar el cumpleaños en un sitio mejor que el McDonalds.

Así que cogimos el mismo tranvía de vuelta, que éste se coge un poco más alejado del monasterio, al lado del McDonalds, y de camino hicimos un stop en la Plaza Do Carmo que tenemos al lado de casa y siempre está animada, pues vimos que estaban haciendo el cambio de guardia en la puerta del Museo de la Guardia Nacional Republicana.

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Llegamos a casa, descansamos un rato, nos duchamos, nos cambiamos de ropa y ya estamos listos para dar una vuelta por el Barrio Alto. Vimos algún nuevo elevador, bonitas casas, callejuelas.. y fuimos hacia uno de los restaurantes que habíamos apuntado que se comía muy bien y era de comida tradicional portuguesa, no típico turista y que estaba ahí al lado, con la mala suerte que al ser domingo estaba cerrado. Pero habíamos apuntado otro también con muy buenas críticas que estaba un poco más arriba por si acaso y éste si que estaba abierto.

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Entramos en el Principe Do Calhariz, y pedimos el “Bife á Principe” que es el que recomendaba la gente por traer un montón de cosas. Cuando vimos el plato pensábamos que aquello era una broma.. un plato enoooooorme con miles de patatas fritas, arroz, huevos fritos, ensalada y 4 filetes de carne enormes y riquísimos.

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Ese plato era una locura para 2 personas, la gente miraba de vez en cuando de reojo a ver si éramos capaces de comerlo y nos fue imposible, podía haber comido otra tercera persona más perfectamente. El precio del platazo, 2 cervezas y 2 cocacolas (postre no, que no había manera de meter más :mrgreen: ) fue de 23,5€. La comida estaba rica y el trato fue bueno, pero es un sitio pequeñito que se llena siempre por lo que es difícil coger sitio (nosotros fuimos temprano) y las mesas son largas y se comparten con otras personas (aunque nosotros tuvimos suerte y en nuestra mesa no llegó a sentarse nadie). Para nosotros que no somos muy de restaurantes caros, nos vino genial.

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Después nos dimos una vueltecita por el barrio para intentar bajar la comida y tomar algo, y cuando nos cansamos nos fuimos de vuelta a casa. Había sido un gran día, pero de nuevo la playa nos había esquivado, así que ya no había otra opción, mañana nos iríamos a las playas, nos apuntamos cómo ir a las del sur y nos fuimos a dormir sin saber lo que ocurriría en unas horas…

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Comentarios (3)

Que bonito el barrio de Belem, tenia apuntado los mismos sitios que fuisteis pero no sabia lo del domingo, íbamos a ir el sabado pero mejor lo cambiamos. Muy chula la pagina!

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Sin duda no hay que perderse este barrio! Nosotros fuimos en domingo y saliendo rápido del tranvía no se tarda mucho en entrar. Eso sí, mirad bien la página oficial del monasterio que hay veces que son todos los domingos de mes y otras que solo el primero y también con restricciones de horario (solo por la mañana, etc.).

Muchas gracias Lau! 🙂

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